domingo, 28 de septiembre de 2014

Bajo una oscura luna crepuscular

Recuerdo pocas cosas de aquel lejano día, bajo una oscura luna crepuscular, en el río Therth, en los lejanos Páramos Invernales. Como yo, arrastrándome por las estepas encontré un pequeño río, y me detuve a beber. Recuerdo pocas cosas de aquel lejano día, bajo una luna oculta detrás de las montañas, más que una tensión, y un sentimiento, ligeros como la neblina que se crea cuando el agua hierve.

Bajo la oscura luna crepuscular, recuerdo cómo saqué mi laúd, y cómo toqué muchas canciones. "Versado en el crepúsculo". "El martillo y el hierro". "El anciano del camino". "Sentado junto al agua, recordando". "El viento". Estaba tocando "Humo y Rayo", cuando escuché una voz que se unía con la mía, girando, golpeando como los rayos de una tormenta de verano. Ascendiendo y descendiendo como las olas del mar.

Recuerdo como busqué y busqué, sin descanso, el origen de aquella voz hermosa, y no la encontraba. Recuerdo como incluso, traté de engatusarla como un poema:

¡Oh, dulce voz que en los Páramos cantas!
¿Podrías responder a mi llamada?
¿Podrías mostrarte ante mí
para así yo poder presentarte mis respetos?
¿Podrías revelar cómo es que cantas tan hermoso,
...

No me extraña que el poema no la engatusara, ya que no era muy bueno.

Pero recuerdo como si fuera ayer como, desesperado busqué aquella voz, como un relámpago buscando su trueno. Como corrí, frenético, de un lado a otro, tratando de encontrar.

Pero no era capaz, no fui capaz de encontrarla. Recuerdo como, desesperado, me eché a llorar. Y sí, lloré aquel día, y he llorado muchos días desde entonces, por la voz perdida que no se puedo encontrar.

Y finalmente, recuerdo cómo me senté debajo de un árbol, y toqué. Toqué, intentando no recordar, hasta que caí dormido.

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